Nuestra historia
Hay historias que empiezan mucho antes de que nos demos cuenta. La raíz de Alma en Flor… empezó años antes de la primera joya.
Libretas llenas de ideas
Siempre digo que Alma en Flor nació entre flores.
Pero la verdad es que nació mucho antes.
Nació entre libretas llenas de ideas, trabajos de clase y un sueño que todavía no sabía cómo hacer realidad.
Alma de Cantaro
En 2019 empecé a imaginar un proyecto para clase. Lo llamé Alma de Cántaro.
Era una pequeña cafetería con una tienda de artesanía.
Sobre el papel era un trabajo. Pero, sin darme cuenta, estaba construyendo el lugar con el que llevaba años soñando.
Un cántaro es algo sencillo, cotidiano y hecho para guardar dentro algo que importa.
Si un cántaro puede guardar agua, ¿por qué no pensar en un lugar capaz de guardar también un poquito de belleza?
Así nació Alma en Flor. Un alma que guarda flores.
Una idea que siempre quiso llegar a ser
Porque había una parte de aquel proyecto que nunca dejó de acompañarme.
La pequeña tienda de artesanía.
El sendero
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Las primeras piezas
Empecé haciendo piezas de arcilla. Nunca imaginé que aquellas primeras pruebas terminarían llevándome hasta aquí.
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Y entonces aparecieron las flores
Compré resina solo para dar brillo a las piezas de arcilla. Pero un día pensé: ¿Y si pruebo con unas flores?
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Las primeras buganvillas
Recogí unas buganvillas. Las sequé. Hice mis primeras pruebas. Algunas salieron mal. Otras… hicieron que algo dentro de mí hiciera clic.
Cada pasito me llevaba hasta Alma en Flor
Hoy miro atrás y sonrío.
Porque sé que Alma en Flor nunca apareció de repente.
Siempre estuvo ahí.
Solo necesitó tiempo para encontrar su forma.
Las flores, la semilla
Las flores son el corazón de Alma en Flor.
Cada pieza comienza antes de la resina, antes del metal y antes del diseño final: comienza con la propia flor.
No queremos forzar a la naturaleza a producir siempre lo mismo. Preferimos trabajar con lo que encontramos y dejar que cada temporada aporte algo diferente al jardín de Alma en Flor.
Nuestro entorno
Nuestro taller está en Alájar, Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en un entorno donde el paisaje, las estaciones y las plantas forman parte de la vida cotidiana.
No queremos que la naturaleza sea solamente una imagen bonita para nuestra marca. Queremos que sea parte real de nuestro proceso creativo.
Porque el jardín de Alma en Flor no cabe en un solo lugar. Empieza en casa, continúa en cada paseo... y acaba muy cerca del corazón de quien la lleva.
Una pieza unica
Significa que existe una sola vez de esa manera.
Algunas piezas dejan de estar disponibles porque encuentran a la persona que las elige. Pero pueden inspirar algo nuevo.
Quizá alguien se enamore de una flor concreta. Quizá de una combinación de colores. No siempre podremos repetirla exactamente, pero podemos escuchar qué fue lo que le gustó y crear algo nuevo a partir de esa inspiración.